PPoesía sin IAla IA no escribe: te lee

Cómo funciona

Las reglas del lacre

Son ocho reglas y ninguna habla de algoritmos. Este juego trata de escribir a mano para alguien concreto y esperar a que lo abra.

  1. 1

    Sois dos. Ni uno, ni tres.

    Un círculo son dos personas que se escriben. Uno crea el círculo y manda el enlace; quien lo abre entra directo, sin registro y sin dejar el correo.

  2. 2

    Se escribe y se sella.

    Escribes un poema y lo sellas con lacre. Al sellarlo ya no se puede editar ni borrar. Nadie ha leído nada todavía: ni quien lo recibe, ni nosotros.

  3. 3

    El poema se abre solo si se quiere abrir.

    Quien lo recibe ve un sello entero. Para leerlo tiene que mantener pulsado el lacre hasta romperlo. No se abre por accidente y no hay vista previa.

  4. 4

    Al romperlo, empieza el pacto.

    Tienes 72 horas para responder con otro poema. El contador arranca en el momento exacto de la apertura.

  5. 5

    Llegar tarde se puede; fingir que no, no.

    Si se pasan las 72 horas puedes responder igualmente: la carta se contesta y nada se pierde. Pero la racha vuelve a cero y queda escrito que llegaste tarde.

  6. 6

    Se puntúa y se reacciona.

    Quien recibe un poema puede ponerle una nota del 1 al 10 y/o una reacción («Me encanta», «Es preciosa», «Tienes talento», «Enhorabuena»). Quien lo escribió lo ve: no hay notas secretas.

  7. 7

    Se sube de nivel con gestos, no con trucos.

    Ganas XP al sellar, al abrir y sobre todo al responder dentro del pacto. Usar la IA no da puntos a propósito: aquí no se premia consultar, se premia escribir.

  8. 8

    La IA no escribe.

    No te va a escribir un verso, ni el final, ni una metáfora de repuesto. Si se lo pides, te lo dirá con amabilidad. Su trabajo es mirar lo que has escrito.

Las seis utilidades

Lo que sí hace la IA

Son seis maneras de leer tu poema. Ninguna escribe, ninguna sugiere versos, ninguna termina lo que tú has empezado.

  • Linaje

    Sitúa tu poema en una tradición y una época: a qué corriente se parece y por qué.

  • Espejo

    Dos o tres poetas con los que tu manera de escribir tiene parentesco, y en qué se nota.

  • Radiografía

    Cómo está construido: imágenes que repites, tono, ritmo, dónde gira el poema.

  • Museo imaginario

    Tres poemas o libros reales que conversan con el tuyo, y por qué te tocan a ti.

  • Lo que dice sin decir

    Lo que se oye debajo del poema: qué emoción lo sostiene y hacia dónde tira.

  • El ojo severo

    Lo que se cae y lo que sobra, dicho con respeto de taller. Nunca te lo reescribe.

Privacidad, sin letra pequeña

Qué guardamos de ti

  • Una cookie con un identificador firmado: es tu identidad en este dispositivo. No hay cuenta, ni contraseña, ni correo obligatorio.
  • Los poemas y las cartas, en una base de datos Postgres. El contenido de una carta sellada no sale del servidor hasta que se rompe el lacre.
  • Un correo opcional solo si lo escribes tú, para avisarte de que hay una carta esperando. Se puede borrar en Ajustes en cualquier momento.
  • Si pides una de las seis utilidades, el texto de ese poema se envía al modelo (DeepSeek vía OpenRouter) para que lo lea. La respuesta se guarda para no repetir la llamada.
  • Para empezar de cero: borra las cookies del sitio y crea otra identidad. No conservamos nada que te identifique por fuera.